Hay quien todavía piensa que el cine y la televisión pertenecen a dos mundos totalmente diferentes en los que cada uno tiene que seguir su camino por separado caminando por diferentes derroteros. Y lo reconozco, yo era uno de ellos hasta hace relativamente poco. Creo que ya no se necesitan más pruebas que la televisión se toma tan en serio lo que hace como los estudios de Hollywood y puede realizar producciones que nada tienen que envidiar a los proyectos de las major más potentes de la industria del cine. De hecho, creo que en muchas ocasiones son los segundos los que tendrían que envidiar el trabajo de los primeros. En una época post-Lost, post-Rubicon, post-Downtown Abbey, post-Los Soprano o post-The Walking Dead no hacen falta más pruebas de que esto es así.
