
Había miedo con esta adaptación de Tintín, el mítico cómic de Hergé con tantos seguidores y fans. La historieta capturó a medio mundo por su mezcla de humor, aventura, e inocencia, algo que no se sabía si se podría conseguir en la versión animada, y más aún siendo en la técnica de captura de movimiento en vez de en el clásico dibujo 2D con el que todos tenemos al joven reportero guardado en nuestra mente.
Ese miedo se evapora al ver lo que gente tan inteligente como Spielberg o Peter Jackson han conseguido en esta primera aventura cinematográfica de Tintín. Desde el respeto y el homenaje, así lo deja claro Spielberg con sus créditos iniciales y su "meta" escena inicial con cameo del propio Hergé (el colmo de los homenajes), y así se plantea el director su adaptación. Eso sí sin renunciar a su forma de concebir el cine, convirtiendo las demasiado naifs historias del personaje en una montaña rusa de acción y aventuras digna del mejor Indiana Jones.
Una película con un ritmo trepidante, ágil, divertida, que desprende en cada segundo la pasión del director por sus personajes, y que gracias a la técnica de animación empleada ha permitido a Spielberg realizar escenas y movimientos de cámara impensables en una película de acción real. Así el genial director nos regala toda una persecución en un sólo plano secuencia, la mejor parte del filme y una muestra más que este Tintín se encuentra alejado del 90% del cine de animación. Esto es cine en mayúsculas.
