lunes, 16 de julio de 2012

Inmejorables primeras críticas para El Caballero Oscuro, La Leyenda Renace


Se acabó el embargo, ya todos  los medios americanos pueden publicar sus críticas sobre The Dark Knight Rises, o lo que es lo mismo: El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace. Desde que tuvo lugar el pase de prensa oficial se ha venido especulando con la espectacular reacción de la crítica especializada y hoy ha quedado confirmado. De nuevo, como con la anterior película de la saga Batman dirigida por Christopher Nolan, se empieza a hablar de obra maestra, de culmen de las adaptaciones cinematográficas de comics, y cómo no, de Oscars.

Habrá que esperar a ver como se siguen desarrollando los próximos días, pero de momento en rottentomatoes el filme obtiene un 100% de críticas positivas con una media de 9,2 sobre 10. Si alguien tiene dudas de que estamos hablando de la película del año que se lo piense otra vez.

jueves, 5 de julio de 2012

Ice Age 4: Viviendo de las rentas



Hace 10 años, Blu Sky, la filial de animación de la Fox sorprendió a todo el mundo con Ice Age (La Edad de Hielo), demostrando que no solo de Dreamworks y Pixar vivía el mundo de la animación. A un éxito absoluto en la taquilla se unió una respuesta crítica más que notable gracias a que lograron un filme tan divertido para los niños como para sus padres.

Una vez visto el éxito la película pasó a convertirse en saga. Sus dos siguientes entregas fueron de nuevo un triunfo absoluto entre el público, sin embargo la crítica empezó a notar sintomas de cansancio en la historia de Manny, Sid y compañía. Síntomas que en esta cuarta entregan son ya más que evidentes y que requieren una solución rápida por parte de la productora, esto es o darle una conclusión brillante a la saga o despedirse con esta cuarta entrega antes de hacer algo peor.

En esta Edad de Hielo 4 se vive de las rentas pasadas, se repiten los chistes que ya habían hecho gracia (hasta los gags de Scrat suenan a visto) y se ve la película con una sensación de deja vu en situaciones y escenas de acción preocupante. Por otro lado entrega tras entrega han ido acumulando tantos personajes que ya se cuentan casi por decenas, y por supuesto dar espacio a todos ellos es casi imposible. Así personajes como las zariguellas pasean por allí y hacen el tonto un poco y las historias de todos ellos son meras excusas para que todo el mundo tenga un par de gags finales.

Además la historia queda dividida desde el comienzo en dos tramas, una que es parodia-copia-homenaje a las películas de piratas y otra que es drama familiar de lo más casposo ñoño y mal escrito que se recuerda. Con sus grandes frases de manual de autoayuda tipo: no te avergüences de ser quien eres, nunca se abandona a un amigo y toda serie de tópicos que hacen que por comparación la otra parte de la historia sea la mejor, y eso que tampoco es que raye a una gran altura.

No queda nada en el recuerdo al salir de la sala, tres chistes por encima de la media no compensan que la saga siga agotándose y que empecemos a coger cierta manía a unso personajes que hace una década nos enseñaron que en el mundo de la animación, otras producciones eran posibles.


miércoles, 20 de junio de 2012

Moonrise Kingdom: el amor desde los ojos de un niño


Siempre se ha dicho que nadie olvida el primer amor. Quizás nunca vuelvas a ver a la persona que tanto quisiste, sin embargo el recuerdo de esas primeras emociones y sensaciones adquiere en tu imaginación una dimensión inmensa. Así es Moonrise Kingdom, la última película de Wes Anderson (uno de los más singulares directores del cine americano actual): una revisión del primer amor en la que convierte nuestra mirada en la de un excéntrico niño que lo vive por primera vez.

Para ayudar a ponernos en los ojos de Sam, el joven protagonista del filme, Anderson se ayuda de una estética cuidadísima, colorida, exagerada, casi sacada de un cuento infantil, que encaja perfectamente con su decisión. Eso sí, no hay que confundir, Moonrise Kingdom no es una película infantil. Es la mirada (muy personal) de un autor sobre los recuerdos de nuestra niñez. Por ello entre esa visión idealizada y aventurizada del amor nos encontramos con una banda sonora que sólo un adulto podrá apreciar, diálogos imposibles para que unos niños puedan decir en la vida real y sentimientos muchos más profundos que los que un chaval pueda entender.

 Esa es la fórmula que entrega Wes Anderson, fórmula con la que arriesga y que esta vez ha resultado ganadora: la mezcla de imaginería y aventura infantil con un tratamiento para los adultos. Es curioso ver como el director (y guionista) opta porque todos sus personajes adultos sean tristes, y amargados mientras que los niños sean idealistas y luchadores, una paradoja que define muy bien a la película, no debemos olvidar el niño que llevamos dentro, ni las emociones que sentimos una vez.

Formalmente Anderson sigue siendo un esteta que en cada película depura más su estilo, sus largos travellings, su empleo de la cuidada selección musical... todo está esta vez perfectamente medido en su película más accesible (que no menos personal).

Es una delicia ver un filme en el que se nota que hay una implicación personal del creador, y no sólo en la historia central, sino también en como reimagina los géneros cinematográficos haciéndolos pasar por el filtro de la mirada infantil y de su particular humor: el cine de aventuras, bélico o de amores imposibles tienen aquí su particular e idealizada versión.

Sería una evidencia alabar el papel de actores como Bill Murray, Frances Mcdormand o Edward Norton, pero sí que habría que destacar el papel de todos los chavales de Moonrise Kingdom, especialmente el de los dos protagonistas, que consiguen resultar creíbles a pesar de lo arriesgado de la propuesta.

Es una pena que en el segundo tramo del filme (tras la segunda huída) se acuse una bajada de interés bastante importante, quizás por no poder mantener el perfecto ritmo de su primera mitad más que por propios defectos. Sin embargo el delicioso final y los títulos de crédito a golpe de la sinfonía del maestro Alexander Desplat nos devulven otra vez a convertir en niños disfrutando al ver sus recuerdos plasmados en un cine.

viernes, 30 de marzo de 2012

Intocable: huyendo de la tragedia con humor

18 millones de espectadores, más de 115 millones de euros de recaudación... unos números que asustan, y más si no hablamos de ninguna gran super producción de Hollywood. Pero estos son los datos que Intocable ha conseguido  SOLO en su país de origen. Una salvajada imposible de pensar que ocurra en nuestro país. También ha sido estrenada con mucho éxito en Alemania e Italia por lo que era de esperar que también aquí se convirtiera en un fenómeno de masas como ha ocurrido ya. Pero ante tanta expectación y comentarios positivos ¿es Intocable tan buena como parece?


Suele pasarme que cuanto mejor se habla de una película, si aplazo el momento de verla sus expectativas crecen en mi mente y por tanto luego la decepción al verla es tremenda. Desde septiembre que no pude pillarla en San Sebastián llevo arrastrando esta película de Olivier Nakache y Eric Toledano y escuchando todo tipo de alabanzas sobre ella, lo que sólo hacía que preocuparme sobre si la impresión al verla sería tan positiva como lo fue la de la prensa especializada que la vio en Donostia. Y el momento por fin ha llegado, y por fin, también, la sensación no ha sido de decepción, sino de alegría, ilusión y ganas de vivir. Sentimientos que (de forma más o menos tramposilla) consigue transmitirnos Intocable.

Y hablo de que esta es la sensación final, algo muy difícil cuando su comienzo es sin duda lo peor del filme, un tópicazo de 20 minutos en los que los peores defectos de la cinta se concentran y mezclan dando una sensación que, gracias a dios, se diluirá más tarde. Intocable comienza alterando la estructura lógica del relato sin propósito alguno. El filme decide comenzar con una escena que luego volveremos a ver al final para presentar la historia como un largo flashback. ¿Por qué? yo no lo sé y creo que los directores tampoco.Si han pretendido con esto hacer la estética del filme más actual he de decir que no lo han conseguido y su artimaña solo resulta incoherente e innecesaria. 

Tras este comienzo fallido (aunque sin más importancia) se da cita el segundo gran error del filme, ceder el protagonismo a la parte más debil de la historia, Driss. Así también los directores y guionistas tienen la oportunidad de meter una parte de drama/crítica social, metido con calzador y que dramáticamente solo aporta los momentos más falsos de la película. Además el personaje que interpreta con tanto encanto Omar Sy resulta, cuando se encuentra alejado de su coprotagonista, excesivo, cargante y sobreactuado.

Y diréis que como tras este varapalo que acabo de soltar a la película puedo afirmar que me ha gustado y mucho. Pues porque afortunadamente todos esos errores suponen los primeros 15 o 20 minutos del filme, que sin ser horribles si que son tremendamente tópicos y fallidos (como lo serán después las historias secundarias de la hija y el interés amoroso de Driss), sin embargo una vez la película llega al punto de unir a sus dos personajes consigue que la magia surja y nadie pueda despegar los ojos de la pantalla. Es ahí donde comienza la verdadera película y de donde salen sus mejores e impagables momentos.

Siempre que la película se aleja de estos personajes se resiente y es que es en la especial relación entre Philippe y Driss donde los realizadores y guionistas han logrado lo más difícil, que exista una química brutal entre los actores y personajes y que su relación se base sobretodo en un especial sentido del humor. A partir de ese momento se aleja de dramatismos innecesarios (qué miedo me dio que pudieran recurrir a un flashback para contar la historia de la mujer de Philippe) y se centra en como gracias a la amistad que surge entre ellos, los dos recuperan la alegría que antes habían perdido. Pero lo bonito es que no se recurre a la tragedia o al drama sino a la comedia para conseguirlo, una comedia irónica e incluso con mala leche y algún gag políticamente incorrecto (el hilarante corte de pelo).

A partir de que estas dos fuerzas de la naturaleza (la interpretación de François Cluzet es brutal) han colisionado, la película fluye de una forma natural, con un gran ritmo y entre risas y carcajadas Intocable se cuela en nuestro corazoncito. Un corazón que han sabido ganarse de una forma inteligente y con una cinta que merece el éxito que ha tenido, ya que ha sabido conectar de una forma total con el espectador y ha logrado que todo el mundo salga queriendo ser tan Intocable como los dos entrañables protagonistas.

viernes, 3 de febrero de 2012

Críticas de Oscar: Los descendientes


Qué difícil, aunque no lo parezca, es encontrar en una película el tono perfecto que la historia necesita. Cuántas veces hemos visto dramas que se pasan de sensibleros alejándonos de lo que nos cuentan, o comedias que no se sabe bien qué pretenden. Y si ya hablamos de esas cintas que deciden jugar en ambos equipo, en el de la comedia y el drama... qué peligro hay de que no sepan bien porque lado decantarse y acaben pecando de poco simpáticas o de demasiado graves.

Esa tarea tan difícil es la que con una pasmosa naturalidad despliega Alexander Payne ante nosotros en este peliculón llamado Los Descendientes. Esa naturalidad, que muchos confunden con simpleza, con la que consigue ese punto intermedio tan logrado entre la sonrisa y la lágrima paseando constantemente por el filo de la navaja es, sin duda, uno de los grandes retos y aciertos del filme.

El argumento se antojaba difícil para no caer en la lágrima fácil: una familia a la que el repentino coma de la madre hace replantearse su existencia. Sin embargo todo está medido y contenido al máximo para que nada se escape a ese tono melancólico y agridulce del filme. Y cuando digo todo, es todo, desde la música hawaiana, pasando por una fotografía que juega en ofrecernos una visión "cutre" de un paisaje paradisíaco hasta por supuesto las interpretaciones.

Comandados por un George Clooney comedidísimo (gracias a Dios) y un descubrimiento como Shailene Woodley que logra robar la película en muchos momentos y que se hubiera merecido una nominación al Oscar como actriz secundaria, pasando por los pequeños papeles de Judy Greer o Mathew Lillard.

Alexander Payne nunca se ha caracterizado por ser un director con una puesta en escena efectista y evidente, y esta película lo confirma. Sin embargo todo el filme se encuentra rodado con una elegancia y un amor por sus personajes (esos pequeños acercamientos a sus rostros) que nos deja grandes momentos como la escena en la que el personaje de Woodley se entera de la noticia en la piscina, o los dos hermosos planos finales. Sin embargo donde, como siempre se luce Alexander Payne es en el guión de la película, un guión que trata de manera realista y alejada de artificios y mentiras temas tan espinosos como la familia, la muerte, la herencia y las raíces.

Es muy valiente por su parte, que nunca se cebe con el drama de esta familia ni con el hecho de que el personaje de la madre se encuentre al borde de la muerte, y es por eso que cuando llega el momento de la despedida (George Clooney merece el Oscar solo por esta escena) todo huela a emoción de verdad.

Y a pesar de todo, muchos sólo considerarán a Los Descendientes una más, un filme bonito que no aporta nada... ojalá todos los filmes consiguieran dejar en tu cuerpo una sensación tan sincera, que te hiciera pasar de la risa al llanto sin manipularte, ojalá Alexander Payne les ayudara a todos los directores a encontrar el tono.

martes, 15 de noviembre de 2011

Melancolía: El fin del mundo según Lars Von Trier


Tras su polémico paso por el Festival de Cannes por fin ha llegado a nuestras pantallas Melancolía, la última obra de Lars Von Trier. Y lo hace habiéndose hablado (por desgracia) más de todas las desafortunadas declaraciones que el realizador danés hizo en francia que de un filme más que interesante que abunda en las mismas obsesiones que ya se trataban, de una forma más desagradable en Anticristo.

Y es que Melancolía parte de una premisa de pura ciencia ficción, un planeta se acerca peligrosamente a la tierra, para diseccionar al ser humano y mostrar sus miserias sin ninguna compasión. Un ser humano del que ofrece varias opciones: depresivo, cobarde, miedoso y en ninguna se ofrecerá nada bueno.

El filme se abre con un prólogo de imágenes a cámara lenta ciertamente desasosegantes y una visión de los dos planetas chocándose al son de Tristán e Isolda de Wagner (muy a lo Tree of Life). A continuación la película se dividirá en dos partes y es aquí donde comienzan los problemas para Melancolía. Mientras la segunda parte resulta practicamente redonda, la primera se convierte en un preámbulo lento e innecesario de lo que está por venir.

Esta primera parte, centrada en el personaje de Kirsten Dunst (en un papel muy arriesgado y desagradable) nunca adquiere dimensión por su cuenta, a pesar del estilazo y las imágenes epatantes que nos regala Von Trier. No entendemos a lo personajes, ni sus relaciones ni todas las historias que nos quire contar. Nos encontramos algo perdidos, sin saber hcia donde avanzar.

Pero de repente aparece Claire (así se llama la segunda parte del filme) y todo cambia. Iluminados por la presencia de una Charlotte Gainsbourgh, que es de lejos lo mejor del filme, Von Trier saca su cuchillo y empieza a diseccionarnos plantando una pregunta clara al espectador: ¿qué harías si supieras que se acaba el mundo?. Eso es lo que el personaje de Claire se pregunta y a lo que se enfrenta con miedo, mientras que, paradojicamente, su depresiva hermana ha entendido su destino a la perfección: la muerte. En esta parte del filme todo funciona a la perfección, el ritmo, el estilo, las interpretaciones... Durante toda una hora Von Trier bombardea al espectador de imágenes y preguntas hasta llegar a uno de los finales más potentes e impactantes del año. Una obra que peca en su primera parte de cierta autocomplacencia y que con más concisión hubiera sido la gran película que su segunda ciertamente es.

jueves, 27 de octubre de 2011

SEMINCI día 5: Cumbres Borrascosas, y el eterno: el libro estaba mejor



Partamos de la base de que no he leído Cumbres Borrascosas. Siendo sinceros tampoco he visto las versiones anteriores que se han realizado para el cine. Sin embargo, tengo una cosa muy clara: me gusta, y mucho, el universo que Andrea Arnold ha creado para su adaptación de mítico libro de Emily Bronte.


Tras el pase de prensa he podido escuchar como muchos críticos se han sentido indiginados con esta traslación de la novela a la pantalla. Y sólo lo puedo entender desde el clásico punto de vista de: el libro estaba mejor. Pero esto es cine señores. Y la señorita Arnold tiene un estilo tan propio (qué difícil decir esto en el cine actual) y una personalidad como cineasta tan fuerte que no la importa saltarse las pautas de la novela para ofrecer SU visión.


Y lo hace presentándonos a dos seres torturados y solos envueltos en un mundo repleto de una naturaleza, tan torturada y salvaje como ellos. El uso narrativo que hace Andrea Arnold de la naturaleza es ejemplar, ayudándonos a comprender a los personajes gracias a estas imágenes. Su nervioso estilo, cámara en mano y pegado a los cuerpos de los protagonistas ayudado de una increíble fotografía que sabe captar cada niebla, cada gota de lluvia y cada elemento hacen de estas Cumbres Borrascosas una experiencia estética magnífica. Una experiencia difícil, sí, debido a la gelidez que otorga la directora a un relato ausente de diálogos y banda sonora. (Sin contar la maravillosa canción original de Mumford & Sons para los créditos. Es esta gelidez lo que me impide terminar de emocionarme con el fime. Hubiera necesitado involcurarme más con estos personajes para haber llegado a sentir tanto como ellos. A pesar de ello, creo que junto a la película de los Dardenne, ésta es de momento la mejor película del festival. Y un premio a Andrea Arnold como directora es más que necesario.


Después de esto poco tenía que hacer la argentina Verdades Verdaderas, la vida de Estela (qué título tan horrible), la ópera prima de Nicolás Gil Lavedra que tiene más validez por lo que cuenta que por cómo lo cuenta (cómo ocurría un poco ayer con La Conquete). La historia de todas las abuelas argentinas que no han podido conocer a sus nietos al ser hijos de mujeres asesinadas en manos de militares es un descarnado relato que de la mano de una gran (y desde ya seria candidata a la espiga a la mejor actriz) Susú Pecoraro contará la dura lucha de Estela por encontrar a su nieto. A saltos temporales y con un ritmo irregular el filme avanza gracias a la fuerza de su denuncia, que nos hace olvidarnos de la torpe mezcla de líneas narrativas del filme o de lo prescindible (no aporta nada a la historia) de esas declaraciones de la familia de la protagonista hablando a una cámara de vídeo y que no tiene más función que sensibilizar al personal.


El público respondió muy calurosamente cuando los créditos anunciaban que el filme iba dedicado a todas las víctimas de la dictadura militar en Argentina. Confirmándose que la película tiene más fuerza por lo que denuncia que por su valía artística. (Por cierto las imágenes de personas reales que han conseguido encontrar a su familia al final del filme con tonos pastel y musiquita roza hasta lo cutre).


Como véis día tranquilo, sólo dos filmes. Mañana día fuerte: The Guard, la útima de Guediguian y Circumstance, filme que veo como más que premiable, ya veremos.


P.D 1: El Norte de Castilla ofrece la puntuación de cinco críticos sobre las pelis de Sección Oficial y actualmente el número 1 es para Under the hawthorn tree, está claro que el Yimou más sobrio tiene cogido el pulso a la prensa especializada (que no a mí), seguida por poco de Monsieur Lazhar, quedando tercera Le Gamin au veló.

miércoles, 26 de octubre de 2011

SEMINCI día 4: la familia domina la sección oficial



La familia, ese tema universal centro de miles y miles de películas. Y es que cada familia es un universo propio, y así nos lo ha venido a confirmar la Sección Oficial de la SEMINCI en una jornada algo irregular.


El día comenzó con la proyección de Hermanos, de Mika Kaurismaki, una de las cintas más esperadas del festival. Y la depeción ha sido más que palpable tras la fría acogida por parte de la prensa. El filme (del que ya me cuesta acordarme) no aporta nada contando de forma rutinaria una trillada historia de hermanos que se reencuentran y los secretos entre ellos y su padre comienzan a salir a la luz. Kaurismaki intenta enfocarlo desde el prisma de una comedia negra, pero ni le sale una comedia, ni mucho menos negra. Una obra más que olvidable.


Con la que la gente sí que pudo reirse a rabiar es con Starbuck de Ken Scott, la historia de un eterno peter pan que tras haber donado de joven esperma descubre que es padre de más de 500 hijos. Un punto de partida muy inteligente, un comienzo brillante, con un ritmo estupendo que hace prometer una comedia ácida e inteligente y que por desgracia va cayendo en los tópicos de cintas bienintencionadas y tradicionales para acabar ensalzando lo bonito del amor, la familia y la redención... puagh!.Con ese comienzo tan atípico, una dirección moderna y fluída y la genial utilización de las canciones este Starbuck encantará al público joven, pero también podría haber sido una gran comedia, que por desgracia, no es.


Y como no la familia, tema central de Restauración, de la que sinceramente no sé muy bien qué decir, es un pan sin sal. La historia de un padre y un hijo con una tienda de restauración de muebles en Israel sólo sirve para demostrar que no todo el cine que llega de aquel país tiene que tratar sobre conflictos bélicos. Una historia que aunque mil veces contada, daba para al menos un filme en el que no se te hicieran pesados sus 100 minutos. Quizás sea ya la acumulación de pelícuas pero a veces tu mente desconecta si la obra no te engancha, y desgraciadamente eso me ha pasado hoy con restauración.


Tras La Reina se ha puesto de moda el género de vida de personaje real ficcionada, ahora bien podemos hacerlo muy bien véase el caso anterior o Frost contra Nixon, o intentar copiar lo bueno de estos filmes y dejar algo resultón y sin personalidad. Esto le pasa a La Conquete, que narrando la historia anterior a la elección de Nicolas Sarkozy como presidente, se centra en su vida personal para presentárnoslo como un ser amibicioso (ninguna novedad) y vengativo. Sin embargo la naturalidad y realismo que se desprendían de La Reina no la encontramos aquí. No me creo esas reuniones con Chirac, ni a ese Villepen paródico (por solo poner dos ejemplos). Además no se preocupa de hacer su historia entendibe para un público no francés, lo que ha supuesto que en muchas de las intrigas políticas estuviera un poco fuera de onda. En definitiva un filme más interesante por lo que quiere decir que por cómo lo cuenta. La primera poco agraciada de La reina, con una poderosa interpretación de Denys Podalydes como Sarkozy.


Mañana una de las cintas que más espero, la versión de Cumbres Borrascosas de Andrea Arnold...


P.D: asignatura pendiente de SEMINCI: la proyeccion digital!!!

martes, 25 de octubre de 2011

SEMINCI día 3: Los Dardenne, cómo no, ya son favoritos



Presentar a concurso una película de los hermanos Dardenne (en su haber ya tienen dos Palmas y una Espiga de Oro) es aceptar que la cinta parta de inicio con la etiqueta de favorita. Si además el filme ya ha conseguido el premio especial del jurado de Cannes la cosa es aún más preocupante, sobre todo para sus competidores. Y si para más inri, no decepcionan y traen su, hasta la fecha, película más optimista pero sin renunciar al estilo naturalista que tanto les caracteriza el término favorito se reafirma aún más.



En los corrillos post pase de prensa se comentaba, de forma algo despectiva, que los belgas siempre hacen la misma película; cine social, cámara en mano, largos planos-secuencia..., si todas siguen estando tan bien como Le gamin au velo (que por cierto así se llama esta muy notable obra) que sigan haciendo el mismo filme las veces que quieran. Yo les estaré agradecido.


Y es que no me puedo resistir a ese estilo que esquiva el artificio, a esas interpretaciones tan naturales (por primera vez recurren a una estrella, aunque siendo ésta Cecile de France, poco que temer) en la que destaca el increíble chaval que da vida al protagonista, un chico de 12 años obsesionado con encontrar a un padre que le ha abandonado. De primeras no parece que los Dardenne abandonen sus duras historias de parias sociales, sin embargo la película es luminosa, agradable y siempre con un punto de encanto creado por la química de los dos actores.

También muy bien recibida ha sido In Darkness de Agnieszka Holland, filme que representará a Polonia en los Oscars y que cuenta la crudísima historia de unos judíos que tuvieron que vivir en los conductos de alcantarillado para poder sobrevivir. Dura, alejada de sentimentalismos (los justos), real y muy muy bien fotografiada, con unos juegos de luz entre las oscuras cloacas (y sin embargo seguras) de polonia y la nevada y luminosa (e irónicamente peligrosa) superficie. A pesar de todo esto y de una producción impecable la película no consigue traspasar ese formalismo técnico y emocionarme. Sin llegar a aburrirme nunca me siento realmente involucrado con las historias de esos supervivientes.


También hemos podido ver en pase preferencial de prensa la nueva obra de Zhang Yimou, Under the Hawthorn tree, que se aleja esta vez de sus pelícuas épicas como Hero o La Casa de las dagas voladoras para contaros una historia de amor platónico entre dos jóvenes en plena revolución cultural china. La película siempre se encuentra rozando la ñoñería y a pesar de que en su primera hora me resulta ciertamente tierna la historia de amor, un metraje excesivo, un ritmo lento y una estructura repetitiva consigue que me canse del filme y por el contrario me acabe pareciendo ñoño y de una inocencia un poco facilona. A pesar de ello, el gusto de Yimou por los encuadres casi pictóricos consigue regalar a nuestras retinas escenas de gran belleza. El que no se conforma es porque no quiere.


Y para concluir lanzo una pregunta al aire, cómo es posible que en un pase de prensa alguien coma panchitos o churrucas o yo que se qué era lo que masticaba mi vecino de atrás, eso sin contar los comentarios de su compañera, recién sacada del club del chiste por lo menos... en fin. Seguiremos informando.

martes, 29 de marzo de 2011

Sucker Punch: ¿Cine? No, un tedioso videojuego de casi dos horas


Zack Snyder quedó nombrado como uno de los directores más innovadores tras 300, filme que le puso en la órbita de hollywood y que arrasó en las taquillas de todo el mundo a pesar de su fuerte carga violenta.

Con 300 además Snyder demostró su gran poder visual al tratar una historia, y así lo plasmó en su siguiente película, la adaptación del cómic Watchmen, un trabajo que si bien fue reconocido por la crítica no sedujo al gran público (que sin duda esperaban otro tipo de filme por lo que desconocían el libro original ya que es una gran adaptación).

Por todo esto se esperaba con gran expectación Sucker Punch, la primera vez que Snyder escribe su propio guión y que por los primeros avances dejaba claro que se trataría de un film con su particular estilo visual en una historia ambientada en el mundo de la imaginación. Lo que nadie esperaba es que Sucker Punch se iba a convertir en la peor película de Snyder con diferencia, no se puede establecer una sentencia clara pero me atrevo a decir que Snyder debería abstenerse de escribir historias y dedicarse a la realización en exclusiva.

Sucker Punch resulta una suma de momentos inconexos, una serie de pantallas, como si de un videojuego se tratara, en las que nada tiene sentido, nada cuadra. La narración (por decir algo, ya que la película avanza a trompicones sin tener un hilo narrativo) se guiá más por las secuencias de acción que por la historia que cuenta y a los 15 minutos te das cuenta que el virtuosismo de Snyder rodando (impresionantes cinco primeros minutos) no van a ser suficientes para aguantar este aburrido videojuego de casi dos horas.

Por mucho que el filme se desarrolle en la mente de la protagonista esto no es una excusa para poder llenar la pantalla de todo lo que se le ocurra, debe existir algún vínculo con la historia que nos quiere contar, algo que una los dos mundos de Baby Doll y por desgracia, esto nunca ocurre. Ni siquiera puedes sentir la más mínima empatía por unas protagonistas planas y una historia más simple que el mecanismo de una polea. Puede que Zack Snyder haya querido realizar un híbrido de filme y videojuego, pero sientiéndolo mucho el resultado es una película vacía y tonta que confía demasiado en que su estética cautive tanto tus ojos que te olvides del resto.

Yo por mi parte lo tengo claro, el cine es cine, los videojuegos son videojuegos y prefiero dos horas de PlayStation que ver algo como Sucker Punch. Mi querido Zack, confío en que tu Superman con un guión ajeno y la producción del todopoderoso Christopher Nolan te eleven al lugar que (espero) no tenías que haber abandonado

martes, 15 de marzo de 2011

Crítica: Saw VII

Desde hace unas semanas no hemos publicado ninguna crítica y somos conscientes de ello. Es por eso que algunos lectores nos han pedido nuestra opinión sobre varios estrenos recientes de los que no hemos puesto nuestras impresiones, como es el caso. Pero, ¿por qué no conocer vuestras opiniones sobre las peliculas que vais viendo e ir coleccionando en nuestra Base de Películas tanto vuestras críticas como las nuestras?. Si quereis escribir una reseña sobre un estreno o una película que habeis visto recientemente, mandárnosla!!.

Crítica: Saw VII

Texto cedido por: G.

¿YA ESTÁ? ¿ESO ES TODO?
Comenzaré diciendo que Saw VII carece de muchos factores imprescindibles para poder ser considerada una manera correcta de despedir tan sublime saga.

Muchos son los comentarios y críticas que afirman que no todo queda resuelto en este “capítulo final”. En mi opinión no había más cabos que unir, nada más que desvelar, por lo que firmemente creo que Saw VI, con quince minutos más de proyección, podría haber sido el final perfecto que todos los fans de Jigsaw merecían.

sábado, 19 de febrero de 2011

Cisne Negro: Aronofsky nos lleva al centro de la locura


Tras el cambio de rumbo tomado con The Wrestler, Darren Aronofsky regresa a las pantallas con un filme que vuelve a centrarse en una mente torturada de esas que tanto le gustan. Gracias a Nina Sayers, esa bailarina reprimida por su madre y por sí misma, el director nos invita a dar un viaje por la locura, por la progresiva autodestrucción y transformación de Nina Sayers en un absoluto Cisne Negro.

Sin embargo Aronofsky adopta la misma decisión que tomó en su Luchador, pega su cámara nerviosa al cuello de Natalie Portman y la rodea y mece en cada uno de sus bailes, pocas veces una decisión es tan acertada ya que el filme se nos presenta desde el punto de vista del personaje de Nina, nunca observamos algo que ella no vea, ni que ella escuche o sienta, esta objetividad hace que compartamos todas sus paraonias y su progresivo viaje a los infiernos. A esto ayuda el inteligentísimo y casi surrealista uso del sonido, constantemente podemos escuichar risas, el batir de unas alas, el crujir de los huesos. El espectador se encuentra desde el minuto uno dentro de la compleja mente de Nina.

jueves, 6 de enero de 2011

Tron Legacy, o cómo hacer un videoclip de 120 minutos.

Era muy arriesgado por parte de Disney centrar la mayor parte de su campaña navideña en un proyecto como Tron Legacy, y al final las cosas han salido como se preveía las semanas previas a su estreno...una decepción (que no fracaso).

Era arriesgado porque no era una maniobra fácil hacer llegar a todo tipo de públicos una película envuelta en una estética tremendamente novedosa y arriesgada, y más aún cuando esta es la protagonista absoluta de la película. Ni Jeff Bridges, ni Garrett Hedlund ni Olivia Wilde, los verdaderos protagonistas de Tron Legacy son los neones, las motos y las poses de los protagonistas ante la cámara.

miércoles, 5 de enero de 2011

The King`s Speech o El Discurso de Firth


Una de las fuentes inacabables de buenas historias para llevar al cine se encuentra en las casas reales y pocas tan significativas como la inglesa, en el caso que nos ocupa la historia de un futuro Jorge VI y su drama personal.

Nos encontramos ante una producción típicamente inglesa, con todo lo bueno y “malo” que eso supone, a destacar todas y cada unas de las interpretaciones, una buena ambientación y un pulso narrativo que se sostiene aunque, la historia que cuenta quizás hubiera ganado si el metraje se hubiera reducido.

Lo curioso de la película es que es a la vez grande y pequeña, no desde el punto de vista de su presupuesto y carrera comercial, sino desde el punto de vista narrativo, en un principio la película trata de cómo el futuro rey Jorge VI, por aquel entonces Bertie para los amigos, consigue superar la tartamudez y quedar como un autentico líder ante su pueblo; este es el hilo principal y donde la película ofrece sus mejores momentos. Por otro lado para conseguir explicar este recorrido vital se nos “explica” toda una serie de acontecimientos históricos con más o menos verisimilitud que conlleva la presentación de nuevos personajes y tramas desde la relación de su hermano con Wallis Simpson hasta el auge del nacional socialismo y la llegada de Hitler al poder, apuntar la desmitificación absoluta del romance entre el hermano y la divorciada, lo que se ha descrito en ocasiones como uno de los grandes romances del siglo XX con renuncia al trono por amor incluida queda aquí reflejado como una pareja superficial y frívola.

El director, Tom Hooper, parece un experto en reflejar hechos históricos y dramas humanos como ya lo hiciera en trabajos televisivos como Elizabeth I y la, injustamente olvida y reciente, Damned United, en esta ocasión realiza un buen trabajo firmando una obra de una calidad innegable con momentos lacrimógenos sin cursilerías y chispazos de humor.

Las interpretaciones geniales, no en vano su protagonista Colin Firth suena como favorito para varios premios, y Geoffrey Rush demuestra el porqué de su prestigio haga lo que haga, el tándem de actores es lo mejor de la cinta entre ellos los diálogos son geniales y las situaciones en ocasiones tan cómicas como trágicas hacen que la película sea buena y merezca su visionado, los secundarios todos bien Guy Pearce, Timothy Spall y muy bien Boham Carter, Derek Jacobi (cuanto ha llovido desde Yo, Claudio, otra historia sobre un tartamudo).

Siendo las interpretaciones lo mejor y estando todo bien cuidado en los demás apartados como toda producción inglesa de época que se precie desde música, fotografía o vestuario cabe decir como punto negativo que la historia que cuenta no da para una película de dos horas, y que cuando se nos explican tramas secundarias el interés en ella decae considerablemente, también hay que decir que por muy british que sea el envoltorio lo que cuenta es una historia de superación personal lo que conlleva que antes de empezar ya sabes como termina, por último si el visionado es en versión doblada, por muy bueno que sea, nos encontraremos al final con la sensación de habernos perdido una parte importante de la película, la forma en que tartamudea Firth, la ironía de Rush, por no mencionar que nos enteramos de que es australiano a mitad de la película por un dialogo, y las frases con doble sentido y juegos de palabras todo queda oculto con el doblaje, por no hablar de primerísimos planos de boca que no se corresponde con lo que escuchamos.

Un par de imágenes para la retina:

El arranque de la película con el micrófono, la multitud, el prota y la mujer del prota llorando, te han descrito el personaje y ya sabes lo que vas a ver durante las próximas dos horas.

La dicotomía expuesta entre el líder con ansias de poder, resuelto y enérgico en sus discursos (Hitler) bajo la mirada de otro líder apocado y con temor ante el cargo que tiene que ejercer y su tartamudez.

martes, 23 de noviembre de 2010

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Preparándonos para el apoteosis final


La saga de Harry Potter ha sufrido en sus siete entregas grandes altibajos que nos han hecho poder disfrutar tanto de peliculones como su tercera entrega: Harry Potter y el Prisionero de Azkabán (estando Alfonso Cuarón al mando algo bueno tenía que salir) hasta decepciones y películas más cercanas al folletín que al género de fantasía como la sexta entrega: Harry Potter y el Misterio del Príncipe (la peor película con diferencia de la saga).

Ahora llega la primera parte de la última y definitiva película sobre el niño mago. Estos filmes partidos en dos tienen el riesgo de que el primer fragmento peque de introductorio y poco emocionante en pos de un final espectacular para el que guardarse todas las cartas en la manga. Podemos decir que en este caso eso no ha ocurrido. Las Reliquias de la Muerte es un filme trepidante, entretenido que deja la miel en los labios para lo que llegará en Julio, momento en el que una saga que, guste o no, se ha hecho su huequecito en la historia del cine llegará a su fin.